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Salud Visual

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LA SALUD VISUAL A LO LARGO DE NUESTRA VIDA

Desde Innova Ocular Clínica Vila advertimos que nuestra salud visual está expuesta a distintos riesgos en cada periodo de la vida. Es importante que el paciente conozca cuáles son los problemas más frecuentes que en cada edad pueden surgir y cuándo debe acudir a revisión para prevenir cualquier patología. 

Una buena salud visual se puede disfrutar en cada etapa de la vida con información, prevención y el tratamiento adecuado.

ANTES DE LOS 6 AÑOS

La capacidad de visión del niño va aumentando con el transcurso del tiempo y sólo cuando el niño cumple 3 o 4 años alcanza el cien por cien de la visión. 

Niña ametropía

A esta edad la vista está en proceso de desarrollo por lo que la prevención depende de las revisiones visuales.

La evaluación del desarrollo de la visión requiere de la realización de una serie de pruebas por parte del oftalmólogo para verificar la normalidad del proceso de aprendizaje visual.

Recomendaciones a los padres

Un niño debe acudir a una revisión con un oftalmólogo especialista cuando se tenga sospecha de los siguientes problemas:

Estrabismo

Mala visión

Leucocoria (mancha blanca en la pupila)

Visión doble

Jaqueca de posible origen ocular

Comportamiento o gestos sospechosos de problemas visuales como acercamiento excesivo al papel o televisor, guiños, ojos rojos, etc.

Y en general, para todos los niños, con carácter preventivo (ojo vago, problemas de refracción, etc.), es aconsejable que se realicen una revisión visual antes de los 4 años y otra antes de los 8 años, como edad límite para solucionar algunos problemas de visión.

DE LOS 6 A LOS 12 AÑOS

En estas edades los defectos de refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo) pueden obstaculizar el normal desarrollo escolar del niño. Las revisiones periódicas al oftalmólogo (al menos una cada dos años) aseguran una detección precoz y un tratamiento adecuado. 

El desarrollo del sistema visual del niño se produce al mismo tiempo que el desarrollo del ojo. El ojo es como una cámara de fotos que enfoca en la retina. Al crecer el ojo, el enfoque sobre la retina puede cambiar y pueden aparecer los defectos de refracción que conviene tratar a tiempo. 

DE LOS 12 A LOS 23 AÑOS

En esta edad la miopía sufre sus mayores cambios. La miopía suele comenzar a manifestarse durante la infancia o la pubertad, aunque tiene un claro componente hereditario, y sufre una progresión más o menos constante y más o menos acelerada hasta los 20 a 22 años, momento en que, en la mayoría de los casos, cesa su progresión. 

Niña diagnóstico

El uso de lentes de contacto es, en algunos casos, una buena opción de compensación del defecto refractivo. 

Se recomienda revisiones periódicas de seguimiento para corregir correctamente los defectos de refracción. 

EN LA EDAD ADULTA

Los defectos refractivos se estabilizan. Cuando la graduación se consolida es el momento de plantearnos una solución definitiva a las gafas o lentillas gracias a la cirugía refractiva.

Mediante un estudio completo previo podemos conocer la conveniencia o no de someternos a la cirugía refractiva y la técnica más adecuada. 

Nuestros especialistas en cirugía refractiva utilizan técnicas específicas para cada tipo de defecto refractivo y para cada persona:

Cirugía con láser Excímer y técnica de LASIK o PRK. 

Cirugía con implante de lentes intraoculares fáquicas para altas refracciones.

Cirugía con implante de lentes intraoculares pseudofáquicas.

Cirugía con combinación de varias técnicas.

A PARTIR DE LOS 40 AÑOS

Es el momento en el que la presbicia o vista cansada hace su aparición, y se hace necesaria la utilización de gafas.

Unidad refractiva

Los avances tecnológicos permiten utilizar tecnología láser y lentes multifocales para tratar la presbicia de forma personalizada con lensectomía refractiva.

En Innova Ocular Clínica Vila ofrecemos tratamientos personalizados con el empleo del láser y el implante de lentes intraoculares. 

Las revisiones periódicas también permiten detectar con antelación determinadas patologías que afectan gravemente a la visión, como el glaucoma, las retinopatías o las maculopatías. 

En el glaucoma se producen daños en el nervio óptico que conllevan una pérdida de campo visual. El estudio de la capa de fibras, de la presión intraocular y del campo visual nos ayudará a un diagnóstico precoz.

La capacidad para ver bien también pude estar comprometida por la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad que produce una alteración en la retina que se manifiesta como una distorsión o sombra oscura en el centro de la imagen.

A PARTIR DE LOS 60 AÑOS

El proceso evolutivo natural repercute en esta etapa de la vida con una mayor incidencia de la catarata y la presbicia. 

Las cataratas producen una pérdida progresiva de la visión, y su tratamiento quirúrgico mediante el implante de lentes mono y multifocales mejora la calidad de vida.

Gafas

La capacidad para ver bien también está comprometida por otro problema visual, la DMAE, una enfermedad que produce una alteración en la retina que se manifiesta como una distorsión o sombra oscura en el centro de la imagen pero sin afectar al campo visual periférico. No causa dolor ni molestias de ningún tipo, pero sí la pérdida progresiva de la visión, y como consecuencia pérdida de calidad de vida.

Las revisiones periódicas en esta época son muy recomendables para la prevención precoz de graves patologías y el seguimiento y tratamiento de la catarata.

¿Cómo funciona el ojo?

La función del ojo es percibir y captar las imágenes del exterior, de manera que una vez recibidas puedan ser enviadas al cerebro. Para realizar esta función, el ojo dispone de un sistema óptico que va enfocando la imagen, la cual se recibe en una capa sensible que es la que finalmente procesa y emite dicha imagen.

Se comprende muy bien el funcionamiento del ojo cuando lo comparamos con una cámara fotográfica. Hacer correctamente una foto implica que el objeto a fotografiar sea encuadrado y enfocado adecuadamente y que las lentes se encuentren limpias para que la imagen se enfoque en su parte posterior, bien en la película o en el sensor digital.

Igualmente, el proceso de ver pasa porque fijemos la vista, enfoquemos un objeto y que su imagen atraviese todas las estructuras y lentes transparentes del ojo, formando la imagen en el fondo del ojo, en la retina.

Cuando la forma o tamaño del ojo no sean adecuados se producirán los defectos de graduación. Así, de manera simplificada podemos decir que si el tamaño es grande, hablaremos de miopía, mientras que si es pequeño, será hipermetropía. Cuando el ojo no es redondeado hablaremos de astigmatismo, y de presbicia cuando éste no enfoque bien.

Ojo

La córnea

Las imágenes entran en el ojo atravesando una ventana exterior transparente que conocemos como la córnea y que en el ojo humano se comporta como una lente de unas 43 dioptrías.

Las paredes del ojo, es decir, la carcasa o chasis de la cámara fotográfica, están compuestas por un tejido fibroso blanco que llamamos esclerótica. Éste, a su vez, se protege del exterior por una fina capa transparente denominada conjuntiva.

La pupila

La pupila es la parte negra y redondeada que vemos en los ojos y es como su ventana interior. Se comporta como un mecanismo de diafragma regulando la intensidad de la luz entrante, con mucha luz se hace pequeña y con poca luz se agranda. La pupila es el orificio natural del iris, que es la capa interna que da el color a los ojos.

El cristalino

Tras la pupila, la imagen atraviesa una lente que conocemos como cristalino y que sería como la lente de la cámara fotográfica. Tiene una potencia de unas 22 dioptrías pero su consistencia elástica le permite de manera automática variar su poder permitiendo no sólo ver de lejos, sino el enfoque de objetos próximos como hacemos en la lectura.

La retina y el nervio óptico

Las imágenes, tras atravesar una estructura gelatinosa transparente denominada humor vítreo, llegan finalmente al fondo del ojo donde son captadas por la retina. La retina se comporta como el carrete fotográfico que colocamos en la parte trasera de las cámaras, de forma que recibe y procesa las imágenes. Éstas serán luego transmitidas al cerebro a través del nervio óptico.

La nutrición del ojo

El sistema ocular se alimenta de nutrientes que llegan por arterias y venas que se sitúan en una capa entre la retina y la esclerótica, que conocemos como coroides o úvea. También encontramos vasos directamente sobre la retina y que podemos observar y estudiar cuando hacemos una exploración del fondo del ojo.

¿Podemos ayudarte? Siempre vamos a estar al otro lado cuando nos necesites.

Contacto 963 511 404 

 

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